Muchos han venido a la vida
a que la verdad se ponga de su parte
(a egocentrismo o a maldad), por lo que no son leales a la ética (les guste o no);
en cambio, siempre un ser plenamente ético ha venido a la vida
a ponerse (en todos los casos, sin excepciones)
de parte de la verdad. Eso es ya conciencia (en una contracorriente en la inconsciencia social) y también un compromiso de responsabilidad, una valentía.
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